RELAJACIÓN-COHERENCIA CARDIACA

La práctica de la Relajación es bien conocida por todos como un sistema de entrenamiento interior a través del cual aprendemos a controlar pensamientos y centros orgánicos importantes de nuestro organismo, con el fin de disparar el estrés, a todos los niveles de nuestro ser.

 

 

Es necesario cambiar la perspectiva: hay que afrontar el problema al contrario. En vez de esperar que las circunstancias externas sean ideales, debemos empezar por controlar el interior. Cuando acabamos con el caos fisiológico, nos sentimos mejor de manera automática y mejoraremos nuestros resultados.

 

1. Dirigir la atención hacia el interior

Debemos abstraernos del mundo exterior y apartar toda preocupación durante unos minutos. Es importante aceptar que nuestras preocupaciones pueden esperar un poco, el tiempo necesario para que el corazón y el cerebro recuperen su equilibrio. La mejor manera de lograrlo es comenzar realizando respiraciones lentas y profundas ya que así estimulamos el sistema parasimpático e inclinamos ligeramente el equilibrio del lado del “freno” fisiológico. Para maximizar su efecto debemos centrarnos plenamente en la respiración, hasta que esta se vuelva más natural y suave.

 

2. Concentrarse en el corazón

Al cabo de un minuto, aproximadamente, es importante que nos centremos en el pecho. Podemos imaginar que respiramos a través del corazón. Continuaremos respirando lenta y profundamente y visualizando el corazón. Podemos imaginar que la inspiración nos proporciona el oxígeno que necesitamos y que la espiración nos permite deshacernos de los residuos. Podemos imaginar esos movimientos lentos y flexibles, mientras el corazón se tranquiliza.

 

3. Conectarse a la sensación de calor o expansión en el pecho

Al inicio será muy ligera, una manera de potenciarla consiste en evocar directamente un sentimiento de reconocimiento o de gratitud y permitir que invada nuestro pecho. El corazón siempre es especialmente sensible a la gratitud, a todo sentimiento de amor.

 

Cuando se está en estado de sufrimiento permanente, aparecen síntomas similares a los de un infarto, como una presión en el pecho, dolor y dificultad para respirar.

 

Beneficios:

  • Potencia el sistema inmunitario, aumentando la tasa de IgA (inmunoglobulina) primera línea de defensa del organismo contra agentes infecciosos.
  • Desciende la tasa de  corticol (hormona del stress)
  • Aumenta la tasa de DHEA (hormona de la juventud)
  • Se regula  la tensión arterial
  • Aumenta el equilibrio del sistema nervioso autónomo
  • Incrementa el rendimiento cognitivo
  • Mejora la salud emocional, reduciendo el stress y la ansiedad

 

Imparte: María Chocano. Terapeuta Transpersonal y Maestra de Reiki. Directora del Centro Tara Blanca